[Entrevista publicada en
el diario Gara.]
«Siento
ganas de vivir al límite de nuevo»
M.A. SANZ DE ACEDO «Eskroto» | Cantante -Tijuana in
Blue reaparece en febrero de 2003 tras largos años de silencio.
Han dado una serie de conciertos en estos meses.
¿Es cierto que se retiran definitivamente?
Totalmente cierto. A pesar de que el alguacil de mi pueblo diga
que los toreros y los músicos siempre volvemos a las andadas,
no tenemos intención de seguir con Tijuana. Simplemente
nos queríamos dar ese último gustazo. No sé
si en el futuro me liaré la manta con algún otro
proyecto musical.
«Antes
de perder el riego» es el título de su último
trabajo. Háblenos del disco.
Lo grabamos en nuestra reaparición en el pabellón
Anaitasuna. Queríamos aprovechar la fuerza del directo.
Es un recopilatorio con nuestras mejores canciones. Lo publicamos
ahora que todavía conservamos el riego y la azotea en su
sitio a pesar de los pasotes del pasado. Sólo deseamos
dejar constancia de nuestro trabajo y de una época irrepetible.
-Imagino que se refiere a la década de los 80.
¿Cómo
recuerda aquellos años?
Lo recuerdo entre tinieblas. Eran tiempos de gran efervescencia.
Era la época del rock radical vasco, de los gaztetxes,
de los fanzines, de las radios libres. Partíamos de cero,
no pensábamos en el futuro, ni tampoco nos identificábamos
con los dogmas políticos de la vieja guardia antifranquista.
Eramos libres. Ibamos a nuestro pedo. Teníamos dos objetivos
claros: ir contra el sistema al tiempo que nos divertíamos.
No nos gustaba el mundo que nos rodeaba y tratábamos de
montar nuestra propia realidad. Vivíamos en un subidón
constante. Eramos sujetos y protagonistas.
Tras
la desaparición de Tijuana in Blue le entra debilidad por
las rancheras. ¿A qué se debe ese cambio radical?
Estaba del punk y del rock hasta los huevos. Me dio por escuchar
música mexicana. Rescaté discos de Los tigres del
norte que conservaba perdidos en el baúl de los recuerdos.
Me atraparon las rancheras y los boleros. Esas letras desgarradas
me sedujeron para siempre. Creo que también es algo genético
porque mi padre cantaba por los pueblos jotas y música
mexicana.
En
ese momento decide ir de viaje a México. ¿Cómo
fue la experiencia?
Fue inolvidable. Recorrí el país de un lado a otro.
Los mayores museos de México, para mí, eran las
cantinas. Las visitaba todos los días y me perdía
entre la gente. Bebía ron y tequila con ellos. Platicaba
larga y plácidamente. Me encantó esa perspectiva
nihilista de la vida. Esa idea de que la vida no vale un carajo.
Esa actitud de llevar las cosas hasta el límite. Volví
totalmente picado y así nació Kojón Prieto
y los Huajolotes. Un cachondeo constante. Una diversión
hasta el final. Conservo un gran recuerdo del grupo.
Después de la desaparición de Kojón Prieto
y los Huajolotes decidió retirarse del mundanal ruido de
la música.¿Cuáles fueron las razones que
le llevaron a tomar esa decisión?
Pienso que las cosas que son para siempre no son bonitas. Todo
debe tener un final para que conserve su belleza. Si te digo la
verdad estaba quemado de tanto concierto y de tanto desconcierto.
Quería calmarme un poco y tomar otro rumbo. Te crees que
tienes que formalizarte, tener un poco de fundamento, un trabajo.
Entras en el juego del sistema y descubres que todo es una mierda,
una miseria absoluta.
¿Cómo
es su vida hoy?
Hasta hace unas semanas he trabajado de panadero. Me levantaba
a la 01.00 para ir al obrador, salía al mediodía,
comía, estaba grogui deambulando por casa y ya me quedaba
dormido para todo el día. Antes iba contra la sociedad
porque era punki y ahora a contracorriente con este horario tan
cabrón. Afortunadamente, ahora estoy en el paro.
¿Cuáles
son sus planes para el futuro?
Quiero tirarme unos meses sin hacer nada. Necesito dedicarme tiempo
a mí después de tanta caña con el trabajo
y con el grupo. Sé que sentiré un gran vacío
después del último concierto. Tengo ganas de hacer
deporte, de fortalecerme físicamente y psicológicamente
porque estoy exhausto, sin energía. Necesito relajarme.
Tengo 38 años. Solo quiero vivir plenamente los próximos
años y a los 50 reventar. Tengo la tentación de
volver a las andadas de mi juventud, de repetir mi historia, siento
ganas de vivir al limite de nuevo, me gusta el vértigo.
Pello
ARGIÑARENA