[Entrevista publicada en
el Correo el 31/01/03]
Tijuana
in blue | Majaradas
El simpar Eskroto perora sobre el bolo que darán el
sábado 8 y sobre las reediciones donde cantaba él
Los míticos Tijuana In Blue regresan a los ta-blados para
ofrecer un concierto el próximo sábado en Pamplona.
Además, a finales del año pasado, se reeditaron
tres CDs que reúnen los discos en los que cantaba el inefable
Eskroto, también conocido por Gavilán tras su estancia
en Kojón Prieto Y Los Huajolotes. Como siempre es un placer,
le cedemos el micrófono.
Los Tijuana arrancasteis como un grupo bastante peculiar.
Casi ni erais un grupo.
Hombre, esta historia empezó sin saber qué iba a
salir. Al principio, Jimi y yo pasábamos las horas largas
en el Bar TTutt. De cerveza en cerveza y de pedo en pedo, entre
otras muchas majaradas, se nos ocurrió montar un grupo.
Ambos estábamos en Eguzki Irratia y ahí conocimos
al bajista, el Javier Irizarri, que era bastante distinto. Si
nosotros estábamos decantados hacia el lado del vicio y
la perdición, pues éste hacía un programa
ecologista. Para que te hagas una idea: cuando aún no nos
habían enmierdado con la basura antitabaquil, pues ya estaba
éste, todo un pionero. A través de Javi, contactamos
con Josean, un guitarrista al que le iba el blues y el R&B.
Después llegaron Rubén, el batería, que tocaba
en los Porkería T, y Josune, camarera del TTutt. Era una
cosa bastante majadera, ¿no?
¿Cuándo disteis el primer bolo?
En el 85 o así. En la calle, en fiestas de Tafalla. Lo
organizaron los baretos de marcha y fue un bombazo, porque hubo
de todo: prohibición del alcalde, llegada de los munipas...
Cuando nos dieron permiso, hubo una kalejira de Amnistía
y cargó la Guardia Civil. A pelotazo limpio, la gente corriendo
y nosotros sin dejar de tocar, tirados en el suelo. Aquel concierto
fue un espectáculo y dimos el campanazo. Ya llevábamos
bastante majarada: sacábamos panfletos de desvarío
total, nos disfrazábamos... Hacíamos el maula, que
era lo que nos movía entonces. Así empezó
la andadura de este conjunto.
¿De qué os conocíais tú y
el Jimmy (luego en In Vitro)
De Radio Paraíso, una emisora libre. Cada uno tenía
un programa. Yo ponía punk y él era muy stoniano.
Pinchaba un rock más panorámico, ¿no sabes?
¿Y cómo conseguías el material?
A través de fanzines que empecé a pillar cuando
iba a Formación Profesional. En aquella época no
había nada en las tiendas. Cuatro discos de importación
a precio de oro. Y yo, guardándome la paguica para comprarlos.
Entonces se conseguía música punkera a través
de conciertos, cuando venían los conjuntos a gaztetxes
y tal. No más. Ahora es al revés: consigues todo
donde quieres.
Sin moverte de casa.
Exactamente. Entonces te lo tenías que currar, pero era
más bonito. No te llegaba por multinacionales ni televisión.
No te sentías manipulado.
Rizar el rizo
¿Por qué os bautizasteis Tijuana In Blue?
El TTutt no sólo nos alimentaba con cervezas, sino que
ponía música de vanguardia, dicho en plan snob,
música que no pillabas en ningún otro lado. Entre
ese mogollón de música del bar donde conspirábamos
y montábamos los líos, estaban los Lobos. Cuando
íbamos un poco alegres, pedíamos Los Lobos. Nos
gustaba ese rollo canalla fronterizo mexicano, ya sabes. Nos atraía
el halo de Tijuana, la típica ciudad fronteriza con vicio,
corrupción y tal y tal. En ese tiempo los grupos tendían
a ponerse nombres muy tétricos, como R.I.P., Cicatriz,
Odio, Basura o Barricada, y nosotros, para salirnos por la tangente,
elegimos Tijuana. Como quedaba corto, para rizar el rizo añadimos
In Blue
¿Por qué?
Ahora tenemos 40 años y estamos serenos, pero con 20 pasábamos
bastante tiempo en paraísos artificiales. Teníamos
dos opciones: o nos llamábamos Tijuana in Blue, o Tijuana
Boy Scouts.
Os influía el punk, el rock radical vasco, la pachanga
antes de Mano Negra...
A Mano Negra la conocimos más tarde. El RRV lo teníamos
al lado, claro, y lo escuchábamos a tutiplenti. Un poco
de todo. A mí me ganaba la componente jarcoreña.
Pero, vamos, también estaban los Clash. Joder, yo soy de
los que han visto la luz con los Clash.
Debutasteis con un LP compartido con Potato, ahora reeditado.
Cada vez que lo oigo me descojono. Es bastante naif, pero tiene
su encanto y su chiste. Primero fíjate en los que nos juntamos
en el conjunto, y luego en la sorpresa que nos dio Mariño
Goñi cuando nos ofreció grabar. Flipamos. No pasamos
por las maquetas. Nos quedamos contentos, pero en los siguientes
perdimos majadería y tendimos al rock. Me he tirado diez
años sin oír nada de Tijuana, pero ahora me río,
y comprendo por qué ha gustado a tanta gente.
Ya. Hay tres clásicos: Tijuana In Blue, Rebelión
medieval y Bebe y olvídalo.
Sí, sí, sí, sí, sí. Me hizo
mucha gracia volver a oírlos. Es pachanga total. Pero,
bueno, como si eso fuese un delito o algo de que avergonzarse.
Una de las etiquetas que os pusisteis era la de after-pachanga
Siempre jugábamos con las etiquetas ya clasificadas y establecidas.
Por el chiste fácil, si quieres.
Salidas y entradas
La formación de ese disco compartido se disolvió
No de repente. Hubo quien abandonó el grupo, y gente que
también entró. Según se iba uno, entraba
otro. Esa fue una constante en Tijuana In Blue: abandonos, broncas...
Una casa de putas.
¿No llegasteis a disolveros antes del primer disco en solitario?
Sí. Hubo un cisma de puta madre. Una bronca del copón.
Nos quedamos solos Jimmy y yo, pero vino gente y seguimos.
Comenta A bocajarro, donde vestíais de mexicano, como los
Huajolotes.
-Hostia, la pachanga es muy divertida, pero cansa bastante. El
cuerpo nos pedía más caña y nos decantamos
por la onda punkera. Ya te digo que en aquellos tiempos era punkie
y el RRV estaba alrededor. Para entender lo de aparecer de mexicanos,
no tienes más que ver el logotipo, el monigote sacando
cerveza de un cactus en el primer LP. Fue nuestra imagen de empresa,
o como se diga.
La imagen corporativa.
Sí. La música no pegaba con esa imagen, pero sí
con el espíritu de desmadre y jolgorio. Para que lo sepas,
en este disco, entre otras canciones cojonudas, estaba la de Urroztarra,
elegida por un programa de la radio nacional sueca para oponerse
a lo de poner localidades de asiento obligatorias en todos los
estadios. Fue la bandara de la campaña, ja, ja... O sea,
me llegaron buenos derechos de autor.
Esta reedición va en un mismo CD con el miniLP Sopla sopla.
-Este llegó al n†1 en un programa de radio de la universidad
de Berkley. Tras diez años sin oír nada, tuve que
pedirles los discos a los de Oihuka, porque ni los tenía.
Ahora, con la perspectiva que dan los años, veo que teníamos
canciones cojonudas. Éramos unos baldarras y unos desmadrados
del copón, y no lo supimos apreciar en su medida. Por eso
no nos lo llegamos a creer nunca, de verdad. Ahora lo oyes y dices:
cagüen diez, si teníamos unas canciones cojonudas.
Ahí va la de Trato ovejatorio, con la letra que más
me gusta y que escribimos una mañana de empalmada.
El último en el que cantaste fue Sembrando el pánico.
Lo produjo Alfredo de Barricada, y se nota. Nos quedamos más
anchos que largos. Luego yo dejé el grupo un año
antes de que se disolviera. Los otros sacaron dos discos más:
un miniLP de versiones en Basati y otro LP en una discografica
madrileña.
Y volvéis el sábado que viene.
-Estaremos en el Anaitasuna, a las nueve, con Gari, Betagarri
y Selektah Kolektiboa. Nosotros, al final. Con lo que nos pague
Eguzki, tomaremos una cena y hablaremos del Gobierno. No nos volveremos
a juntar, porque estamos muy pillados con el curro. Yo he perdido
un montón de horas de sueño para estos ensayos.
ÓSCAR
CUBILLO